Vivo en las carnes de una vida,
Hecho uno con el rugir de las luminosas bestias,
Ardiente
Anhelante,
Sabedor de incertidumbres frescas
A cada paso,
Vuelve a mi surco tu insignia peregrina:
De arcilla eres padre,
Alzado de las fauces terrestres
esculpido
con el ardor de las sinuosas cosas,
Asà posees un secreto cuántico,
Asà te atosigan los cauces inquiriendo maravillas.
¿Qué escuela te ha sembrado el alma,
acaso el colibrÃ,
de tu guitarra la madera,
el clamor viejo de la tierra te han amonedado
sus verdades en el pecho?
Con ofrendas huecas
No se tala esta pena.
Se la hechiza sembrando la poesÃa,
Cosechando
la humilde lágrima
Que supiste entremezclar en la armonÃa.
Gracias por ser un pueblo de verdades,
Una copla herida
errante
Naufraga de tiempos y costumbres,
Cosecha para los humildes,
Trigo y miel
Para los del viento
Hermanos,
Amantes.


