Desnudo de pies
y de justicia
Cortés observa,
Arder a sus hombres en sus naves
Y como la dulce mar de Veracruz
Abre sus fauces y todo lo traga,
todo..
El temor
y del devenir la intriga
de él se apoderan
unos instantes,
Solo
ha quedado en las arenas
De una tibia noche
que deja caer su manto
En las playas
de indios dueños.
Su oÃdo
y su instintiva cautela
Divisan a lo lejos
el enemigo sonido:
Bien sabe que cerca están
Los tambores
las danzas jubileras
De aquellos,
los salvajes,
los incivilizados.
De cuclillas a la mar
Su labio inferior
se frunce sobre el otro,
La venganza, piensa
con futuro regocijo,
Reposará sobre aquellos osados
Que se atreven
a no dejarse conquistar,
En nombre de Dios
el justiciero
Jura retomar el control,
la razón..
Las costas de Veracruz
No se inmutan
con el ruido y la risa
De Cortés
este,
al ofrendarlas..
Pero sà se regocijan
y se promulgan
Con el natural murmullo
Que tambores
y secretas danzas
Son ofrendadas
algunas madrugadas..
Algunos instantes.


