Guatemala muere
con cada uno de los hombres defensores
que allà yacen,
En un improvisado campo de batalla
Que Pedro de Alvarado
se ocupó de organizar.
Cuentan los soles y la historia
Que el capitán Tecum Umán
No murió de rodillas
Ni entregó su alma
a los conquistadores triunfantes...
Todo lo contrario:
Se alzó por los aires
Con alas y plumaje de ave nueva
Y desde la par
de las nubes altas,
Se lanzó cual águila enfurecida
Por sobre Alvarado
y su fiel caballo...
Ni los soles
ni la historia
Comprenden
porque el valiente capitán
erró su justiciero golpe
sobre el español,
Y cayó desplumado al suelo
Por la extranjera espada.
El moribundo capitán
Murió aquella tarde
Luchando...
Al beber del aire
y de los rÃos,
Al observar de los árboles
Flamear sus copas,
Al apoyar oÃdo
en la tierra mansa,
Puede conocerse y adentrarse
En esta
Una historia...
En ronda reunidos
y muy ensimismados,
Los viejos poetas Guatemaltecos
Relatan
a los nuevos niños
Lo sucedido.
Cada uno de los poetas
Retorna a su morada
Quitándose el disfraz
Que de humanos llevan.
Solo los nuevos niños
Los observan retornar:
Pájaros
lucha
RÃos
historia
Tierra
sueño
calma
Viento.


